-Voy a empezar a escribir una novela.
-Qué bueno. ¿De qué se trata?
-Bueno, comienza con dos personajes anónimos hablando. El primero es un gran escritor que cuenta que está por comenzar una novela, y el segundo se muestra muy interesado y le pide que le cuente todos los detalles de la trama.
-Ajá. Interesante.
-Sí, pero se pone más interesante. El escritor le explica al otro que él mismo está en su novela, que los dos son personajes... y esta es la parte interesante: no lo saben. No saben que están en una novela. Uno de los personajes cree que es escritor, y el otro quiere sólo saber sobre qué está escribiendo.
-Bueno, seguro que será un éxito... La verdad es que no entiendo muy bien, pero seguro que cuando la lea...
-No, pero ese es el problema, no se puede leer. No es una novela convencional, no es para ser leída.
-Ajá.
-Lo que te quiero decir es que sólo puede ser imaginada. Por ejemplo, en una parte, el personaje que se cree el escritor le dice al otro que en realidad ambos están dentro de la novela, ¿se entiende?
-Sí. Bueno, no, pero supongo que no hay nada que entender, ¿no?
-¡Exacto! Eso es lo que le responde el segundo personaje: "no lo entenderías ni aunque lo entendieras". Es una charla muy filosófica, profunda. Significa que la condición humana es ser personajes multidimensionales en diferentes novelas unidimensionales, y que cada uno es el escritor de su propia novela pero al mismo tiempo es el personaje de la novela que está escribiendo el personaje de su novela. Eso somos.
-Ya veo... ¿La familia, todo bien?
-Sí, como siempre. No hay mucho para hacer en el manicomio. Capaz que hago la película, ¿te interesaría actuar?
-¿La película del manicomio?
-No, no. La de mi novela. Iría con bajo presupuesto, ¿no?, así que no habría muchos efectos especiales. La gente tendría que imaginarse las transiciones entre dimensiones.
-No... no te entiendo, loco.
-¡Las cosas que pasan en las cabezas de los personajes! Si prestas un poquito de atención, lo vas a entender. Si te fijas bien, siempre vemos la realidad desde dentro de nuestras cabezas. Pero lo que vemos está afuera. Y en las películas nunca se muestra el interior de las cabezas, siempre las terminas viendo desde tu cabeza, como siempre; entonces la fantasía está incompleta.
-Pero ¿desde dónde carajo la voy a ver?
-Desde mi cabeza. Es mi película.
-¿No era un libro?
-¡Una novela!
-Eso. Es lo mismo.
-No. Un libro es un montón de papel con letras, está en el mundo exterior. La novela está en tu cabeza.
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