14 de junio de 2009

Lavo [...] sueños.


[lavo] el dolor a orillas del olvido con una lágrima ascendente que atardece inmóvil rompiéndose en luz de ayeres ya no me pregunto ya sé la respuesta sólo yo y mi pregunta secreta ahí estaremos en cada espina en cada beso y definitivamente en el espejismo de tus [sueños]

8 de junio de 2009

Random


Me lanzo al pensamiento como un astronauta de agujeros blancos. Me limito al infinito, me extravío, me deshago, me replico y me replico. Observo lo que nadie observa, lo literaturizo, lo alucino. Y rebuzno. Salto, me tambaleo inmóvil, rodeado de soledad. Lo acepto. Prosigo. Imagino dos payasos en un bar; uno le dice al otro: -Tengo algo en la nariz. Prosigo. Soy un satélite de la conciencia, soy burbujas de nada en el vacío; soy la explicación de lo inexplicable, soy el espacio que conecta lo múltiple... soy un ser siendo. Salgo por donde entré.

1 de junio de 2009

El diálogo


-Te amo.
-Te amo.

30 de mayo de 2009

No lo entenderías ni aunque lo entendieras


-Voy a empezar a escribir una novela.

-Qué bueno. ¿De qué se trata?

-Bueno, comienza con dos personajes anónimos hablando. El primero es un gran escritor que cuenta que está por comenzar una novela, y el segundo se muestra muy interesado y le pide que le cuente todos los detalles de la trama.

-Ajá. Interesante.

-Sí, pero se pone más interesante. El escritor le explica al otro que él mismo está en su novela, que los dos son personajes... y esta es la parte interesante: no lo saben. No saben que están en una novela. Uno de los personajes cree que es escritor, y el otro quiere sólo saber sobre qué está escribiendo.

-Bueno, seguro que será un éxito... La verdad es que no entiendo muy bien, pero seguro que cuando la lea...

-No, pero ese es el problema, no se puede leer. No es una novela convencional, no es para ser leída.

-Ajá.

-Lo que te quiero decir es que sólo puede ser imaginada. Por ejemplo, en una parte, el personaje que se cree el escritor le dice al otro que en realidad ambos están dentro de la novela, ¿se entiende?

-Sí. Bueno, no, pero supongo que no hay nada que entender, ¿no?

-¡Exacto! Eso es lo que le responde el segundo personaje: "no lo entenderías ni aunque lo entendieras". Es una charla muy filosófica, profunda. Significa que la condición humana es ser personajes multidimensionales en diferentes novelas unidimensionales, y que cada uno es el escritor de su propia novela pero al mismo tiempo es el personaje de la novela que está escribiendo el personaje de su novela. Eso somos.

-Ya veo... ¿La familia, todo bien?

-Sí, como siempre. No hay mucho para hacer en el manicomio. Capaz que hago la película, ¿te interesaría actuar?

-¿La película del manicomio?

-No, no. La de mi novela. Iría con bajo presupuesto, ¿no?, así que no habría muchos efectos especiales. La gente tendría que imaginarse las transiciones entre dimensiones.

-No... no te entiendo, loco.

-¡Las cosas que pasan en las cabezas de los personajes! Si prestas un poquito de atención, lo vas a entender. Si te fijas bien, siempre vemos la realidad desde dentro de nuestras cabezas. Pero lo que vemos está afuera. Y en las películas nunca se muestra el interior de las cabezas, siempre las terminas viendo desde tu cabeza, como siempre; entonces la fantasía está incompleta.

-Pero ¿desde dónde carajo la voy a ver?

-Desde mi cabeza. Es mi película.

-¿No era un libro?

-¡Una novela!

-Eso. Es lo mismo.

-No. Un libro es un montón de papel con letras, está en el mundo exterior. La novela está en tu cabeza.

29 de mayo de 2009

No tengo palabras


Cuando me siento solo acaricio alguna sombra y así mi respirar cree que hay un más allá de oblicuas soledades. Cuando me siento cansado hago brillar la oscuridad y así mis sueños siembran alas en cada ramo de ajenos pies, y en ellos me transporto. Cuando me siento triste supongo vientos intangibles coagulando los recuerdos y así al menos mis oídos son felices. Cuando me siento aburrido mastico una piedra y así mis dientes se van a dormir creyendo que ayudaron a digerir un planeta. Cuando me siento insignificante respiro fuego y así adorno con algo la nada. Pero cuando me siento despertar sin vos... no tengo palabras.

11 de mayo de 2009

"Sin comillas"


Sueño


Mis oídos sólo separados de tus labios por mi nombre.

Desilusión


El amor es una ilusión que se construye de a dos pero se destruye de a uno.

8 de mayo de 2009

Alicia contra el Reloj


[Alicia] -Disculpe... ¿me podría decir dónde estoy?

[Reloj] -¡Claro! Estás exactamente frente a mí.

[Alicia] -Supongo que es verdad... pero sigo perdida, y voy a llegar tarde a mi casa. ¿Podría decirme la hora?

[Reloj] -¡Ojalá pudiera! Lo que pasa es que estoy muy cansado... ya sabrás lo difícil que es mover el tiempo.

[Alicia] -Bueno, imagino que el tiempo debe ser bastante pesado. Pero yo creía que el tiempo movía las agujas de los relojes, no al revés.

[Reloj] -Pues estás muy equivocada.

[Alicia] -¿Por lo menos puede decirme qué día es hoy?

[Reloj] -Sí... (cuenta con los dedos y se lleva una mano al oído para escuchar) Hoy es el tercer martes de esta semana.

[Alicia, pensativa] -Donde yo vivo hay nada más un martes por semana.

[Reloj] -¡Pero que egoístas! Aquí casi siempre juntamos los días y las noches; y a veces en invierno tenemos hasta cinco miércoles seguidos, para aprovechar mejor el calor.

[Alicia] -¿Es que cinco miércoles son más calurosos que uno?

[Reloj] -Cinco veces más calurosos, claro.

[Alicia] -¿No podrían ser cinco veces más fríos...?

[Reloj] -¡Así es! ¡Tú lo has dicho! Cinco veces más calurosos y cinco veces más fríos, de la misma manera que yo soy cinco veces más inteligente que tú y cinco veces más tonto. ¡Pero que modales los míos! (saca un teléfono antiguo) -¿Hola? ¡Tenemos invitados que no invitamos! ¡Preparen la mesa y pongan gatos en el té!

[Alicia] ¿Gatos en el té? ¿Para qué?

[Reloj] -¿Prefieres un café con ratones?

[Alicia] -No, no... Gracias. Prefiero un vaso con agua.

[Reloj] -¡Ah! Eso sí que no tenemos. Es que dejamos el agua afuera toda la noche y se mojó... Pero, si tienes mucha sed, puedo traer un hipopótamo.

[Alicia] -No, no... Está bien, no se preocupe...

[Reloj] -¡Pero si no es ninguna molestia! (sacando nuevamente el teléfono) ¡Hago un par de llamadas y me lo mandan por fax!

21 de abril de 2009

Maletín


Le paso un trapito para sacarle los sueños y lo soplo un poco por las dudas. Lo abro mientras cierro los ojos para contrarrestar el atrevimiento. Meto las manos e intento reconocer las formas, los colores que nunca vi. Hay, dentro del maletín, una araña alada sin bordes, un chorro de sifón y una escena ficticia nublada por la realidad. Pero no busco eso. Sigo. Intuyo con los dedos unas letras que se me enredan en las huellas digitales, personalidades sin estrenar, copos de nieve tibios y una sonrisa sin manual. En algún lado debe estar lo que busco. Revuelvo. Mis brazos están dentro hasta los codos y ya rozan cosas intangibles, como ha quedado demostrado. Entre ellas, un frasquito con dimensiones instantáneas, un presagio de amor vencido, una alegoría escrita en japonés por un chino y un pasaje hacia la falsa felicidad. Tampoco quiero eso, y hundo la cara para ayudar a los brazos. Toco media docena de estrellas sin querer y les salen rayitos en cámara lenta que rebotan contra todas las partículas de la nada y vuelven en seguida para tomar la merienda. Me inclino un poco más y estirando la imaginación percibo que el interior no tiene rincones ni ausencia de ellos. Hay adentro libertad y poder y una ordenanza que prohíbe el tiempo en cualquiera de sus conjugaciones. Hay un mapa de otro mapa tallado en un parpadeo; hay un grito majestuoso salido de la nada y un azar fosilizado en ámbar musical. Me adentro un poco más y, ya colgado de los pies, indago a fondo en la inocencia de existir. Las ideas se me meten por los poros y, de repente, la línea vertical que mantiene unido mi ser saborea algo extraño: es frío y es rectangular, pero no es sólo un frío rectangular, es un haber encontrado lo que estaba buscando. Abro los ojos y lo veo como es: un simple maletín. Le paso un trapito...

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